Mi Juan Periñal

tiene un arenal

y granos de trigo

me enseñó a sembrar

y así lo sembraba

mi Juan Periñal

y ansina lo araba

mi Juan Periñal

y lo arranchaba

mi Juan Periñal

y así lo trillaba

mi Juan Periñal

y así ajenchaba

mi Juan Periñal

y así lo molía

mi Juan Periñal

y así lo amasaba

mi Juan Periñal

y así lo comía

mi Juan Periñal

y así lo cagaba

mi Juan Periñal

juan periñal | la recolección

La Recolección

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La recolección se realizaba generalmente entre los meses de marzo y junio, dependiendo de la época en que cayeran las lluvias, y del momento en el que se hubiera plantado.
El refrán “en marzo la vieja maja con el mazo” hacía referencia al mes desde el que se podía disponer de las primeras cosechas.

La cebada y la lenteja eran las primeras en recolectarse, seguidas del resto de las legumbres y el trigo.


La cebada requería que se recolectase serosa (que no estuviera muy seca); y el trigo, bien seco, para que, al trillarlo, el grano se desprendiera de la cascarilla que lo envolvía.

La Arrancada

En Fuerteventura los cereales y legumbres se arrancaban, ocasionalmente se segaban, cuando las frecuentes lluvias compactaban la tierra.

La arrancada se hacía con la blandura, es decir, cuando había humedad atmosférica o brumas bajas, preferentemente al amanecer y atardecer; de lo contrario, vainas y espigas se desgranaban, perdiéndose grano y paja.

A medida que se iba arrancando, se formaban haces, que se reunían en gavillas: en conjunto constituyen el montón.

La Pionada

Cuadrilla de personas, integrada por parientes y vecinos del agricultor, que de forma gratuita arrancaban las sementeras del labrador que organizaba la pionada. Arrancadores, procedentes de distintos lugares de la isla o fuera de ella, contratados de ajuste para hacer el trabajo a cambio del pago en dinero o en grano.

La duras y largas arrancadas se entretenían con cantos, preferentemente el romance, y con arureos, que se emitían para estimular la recolección, elevando la moral y el rendimiento general.

Comida y bebida corrían a cargo del dueño de la sementera; y no faltaban mojo, gofio, higos, pescado salado y vino.

Descarga la guía interpretativa de la visita.

La Cilla

Museo del grano